Todo comenzó hace muchos años como un diario legible, un libro que compartía con mis amigos más cercanos, porque sentía que no todos merecían conocerme en total transparencia. En mi opinión, no hay nada que desnude tanto como cuando nos leen y después de muchas discusiones internas entendí, que al considerarme una persona tan transparente, sería hipócrita que me diera recelo compartir mis emociones en sus picos más altos, porque yo solo escribo cuando estoy muy feliz o cuando estoy muy triste.
María Pestañas es el nombre por muchas razones. La primera y principal, es porque es mi parte favorita y la que más distingue la gente que realmente se toma el tiempo de detallarme, los ojos es lo más real de un ser humano, y lo que tanto caracteriza los míos no es el color si no las pestañas negras y largas que los acompañan. La segunda, es porque parpadear es la experiencia más cercana que tenemos al movimiento de las alas, por ende, es la experiencia más cercana a volar y "Para que pies, cuando hay alas para volar" Por último, pero no menos importante, soy coqueta por naturaleza y estas personajitas me han ayudado en muchas de mis aventuras y probablemente, se han robado el spotlight de la escena en casi todas.
Mis pestañas y yo creemos firmemente en el amor incondicional. También, que los abrazos curan cualquier enfermedad y que si hay amigas que se quedan toda la vida. Creo que la felicidad se consigue en los detalles más pequeños y que, por lo tanto, es un sentimiento efímero, pero que esa temporalidad es lo que lo hace tan especial. Creo que la oscuridad es necesaria y que llorar es importante, que los padres son los mejores consejeros y los hermanos, la mejor compañía. Creo que el silencio es lo que más enseña y lo que más duele, y que una sonrisa puede cambiar el rumbo de un día y de una vida.
Creo en los mensajes de buenos días y buenas noches, admiro los detalles y las personas que se toman el tiempo de conocer que es lo que verdaderamente nos mueve. Creo en una llamada sin motivo, una visita sin sentido y en un "Ábreme que estoy afuera de tu casa". No me gustan las sorpresas, sin embargo las bien logradas son probablemente los momentos más felices de mis días.
Creo que los polos opuestos se atraen y también creo en las almas gemelas. Que se puede ser amigo de un ex y que de hecho, si se logra, hacen los mejores amigos de todos. Tengo tiempo para todo, menos para el rencor, el perdón es de inmortales y hay que practicarlo a diario.
Creo que nos arrepentimos más de lo que no hacemos que de lo que hacemos y no me callo ni me guardo nada que tenga por decir. Mi cabeza es un mar de pensamientos y siento que pienso en exceso las cosas y que probablemente, es mi mayor defecto. Nos han enseñado a analizar mucho, pero por tanto análisis perdemos lo más importante: la espontaneidad.
Por último, creo que ser feliz radica en nunca perder la capacidad de sorprenderse. Que los niños y los ancianos, están más cerca a Dios y eso los hace seres de luz, que la inocencia es algo divino y que no hay momento más cercano al cielo, que cuando miramos lo que amamos.
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